El punto de equilibrio

lunes 13 de octubre de 2008 0:00

Ahora que toda la economía mundial -dicen- se irá a tomar viento en unas pocas semanas, aparecen las voces críticas con los liberalistas a ultranza, los partidarios del laissez-faire et laisser-passer, los amigos de la mano invisible del mangante Adam Smith, y en definitiva contra todos los que creen que el mercado se regula solito hasta que encuentra un punto de equilibrio en el cual las cosas vuelven a funcionar con normalidad. Como parece que los gobiernos de los principales países occidentales van a tener que rascarse el bolsillo para rescatar a las entidades financieras de la quiebra, los amigos del intervencionismo se regodean y advierten que ellos ya lo dijeron hace tiempo, además de señalar la perversión intrínseca del sistema capitalista a ultranza. Leyendo las principales columnas de opinión de los rotativos de todo el mundo parece que sí, que los liberales metieron la pata hasta el fondo y que ahora tiene que intervenir el "papá Estado" para arreglar la situación.

De momento los artículos que defienden el liberalismo caen a cuentagotas, como si los defensores de esta doctrina hubiesen escondido la cabeza bajo el ala, y pocos son los que se atreven a decir en estos momentos que el sistema económico se arreglará solito. Pues bien, como a uno le gusta nadar a contracorriente en ciertas cuestiones y como no me suele gustar que todas las voces se pongan de acuerdo en cualquier historia que como mínimo tenga dos caras, creo que es el momento de jugárselo el todo por el todo y comprobar hasta qué punto las tesis liberalistas son acertadas. Es más, diría que la oportunidad es de oro: jamás ha habido un momento tan crucial en la historia económica reciente como el de ahora para poder refutar la doctrina o apoyarla con todas sus consecuencias. Total, ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿Que se arruine medio mundo, quiebren el 90% de las empresas, los accionistas de Wall Street se arrojen por la ventana y terminemos todos pasando hambre? Pues nada, llegados a este punto que alguien levante la mano y diga: "definitivamente, la doctrina liberal estaba equivocada". Pedimos entonces ayuda a los chinos y a los rusos y santas pascuas. En todo caso, seguro que las borracheras de vodka nos saldrán más baratas.

Aunque no sé... Me da en la nariz que ni en una coyuntura como la descrita los amigos liberales reconocerían que la han pifiado. Recordemos que ya hace siglos un tal Malthus decía que en caso de sobrepoblación ya vendría una plaga cualquiera a cargarse los excedentes humanos y a reequilibrar la población en función de los recursos... A ver si cuando estemos todos en la miseria y palmando como moscas aún saldrá el liberalista de turno y nos dirá que, una vez hayamos pasado todos por la piedra, el mercado por fin habrá encontrado el punto de equilibrio necesario para restablecer la economía.

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